Las elecciones de este dos de Julio en México deben servir de caldo de cultivo para reflejar las deficiencias crónicas y estructurales de nuestro sistema democrático, y que e sirvan para que la clase gobernante aprenda de sus errores y apuntale la vitalidad de la democracia mexicana, si bien es cierto que un sistema político se articula a través de un arquitectura legal e institucional electoral esta no basta para la existencia de un ejercicio del poder eficiente que se traduzca en gobernabilidad.
Pues esta en juego el otro factor, en efecto hablo de la legitimidad que no es lo mismo a la legalidad.
Gobbels solía dar su definición de democracia al afirmar que esta, “Es el arte de hacer creer a los gobernados que se gobiernan a si mismos”, parecería no tan descabellada dicha afirmación del ministro alemán pues en la práctica en nuestro país los partidos se han alejado de sus orígenes fundacionales y de sus bases sociales, teniendo un clientelismo político cada día mas cerrado y excluyente en la asignación de los cargos de elección “popular” al interior de México.
Los ciudadanos quieren menos política y mas economía, que se traduzca en empleos, el regreso del partidazo resulta preocupante y no por haber sido el partido en el poder durante la mayor parte del siglo XX, sino que si este partido no demuestra en su ascenso su capacidad para generar acuerdos con los de “Arriba” y los de “abajo”, quedará reducido a nada la capacidad del electorado en su incipiente democracia para la elección de novedosas propuestas y opciones políticas de cambio social.
Ni que decir de la izquierda tan debilitada a partir del 2006, incapacitada para crear gobierno, la reflexiones finales deben darse a consideración de que si los dirigentes priistas buscaran solo la conquista del poder por el poder o si harán esto a la par de la búsqueda de estabilidad socio-económica aprendiendo de su pasado y de los errores de sus adversarios.
Y para no nosotros los de abajo, simples ciudadanos de a pie, considerar que acotada la vía electoral de las fuerzas políticas legalmente constituidas en el aparato de partidos ¿Qué poder hacer para buscar cambios???
Finiquito, recordando la definición de política que da Martha Henneker, politóloga alemana.-. “La política es el arte de hacer posible, lo imposible,” siendo así hagamos de lo imposible , una realidad, recuperar la re-democratización de nuestras instituciones partidistas propugnando por un renovación moral de la política.
Andrey Alexander Chávez Campirano.
Politólogo y comandante del PEDO.
16 de julio de 2009
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